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sábado, 21 de diciembre de 2013

Por un instante ya no pienso en nada. Lo miro, observo su perfil, su nariz recta, su sonrisa especialmente bonita, la línea de los ojos y sus labios que tan loca me vuelven. Al principio nos quedamos así, perdidos en ese beso, luego me mordisquea el labio inferior como si quisiera ponerlo en su sitio, arreglarlo, casi disgustado. Un beso es un paspartú, un beso es una antigua réflex, un beso es como un molde de arcilla, un beso detiene la imagen en el tiempo, la foto, el detalle, el sabor, el carácter de la persona que te ha besado. Y siempre te quedará de ella ese momento único, especial, irrepetible, ese instante de felicidad. Cierro los ojos y me pierdo, y por un instante me siento feliz. Es una sensación preciosa que siempre te sorprende, casi te conmueve, te habías olvidado de lo bonito que es ser feliz, pero en el mismo instante que intentas aferrarte a él al menos durante algo de tiempo, volver a sentirlo, ya ha pasado. 



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