Por
un instante ya no pienso en nada. Lo miro, observo su perfil, su nariz recta,
su sonrisa especialmente bonita, la línea de los ojos y sus labios que tan loca
me vuelven. Al principio nos quedamos así, perdidos en ese beso, luego me
mordisquea el labio inferior como si quisiera ponerlo en su sitio, arreglarlo,
casi disgustado. Un beso es un paspartú, un beso es una antigua réflex, un beso
es como un molde de arcilla, un beso detiene la imagen en el tiempo, la foto,
el detalle, el sabor, el carácter de la persona que te ha besado. Y siempre te
quedará de ella ese momento único, especial, irrepetible, ese instante de
felicidad. Cierro los ojos y me pierdo, y por un instante me siento feliz. Es una
sensación preciosa que siempre te sorprende, casi te conmueve, te habías olvidado
de lo bonito que es ser feliz, pero en el mismo instante que intentas aferrarte
a él al menos durante algo de tiempo, volver a sentirlo, ya ha pasado.
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